LA DANESA

Ecuador es un país de una cultura muy rica y diversa. Y aunque usualmente catalogamos a las ciudades de la sierra como Quito y Cuenca como las culturalmente más ricas de nuestro país, la costa tiene también mucho que mostrarle al mundo y a sus propios habitantes.


Y sin lugar a dudas la cultura del montuvio costeño es una de las más singulares que tenemos. Crecer rodeado del campo, de vacas y gallinas; montar a caballo y bañarte con ellos en el río. Tener una vida sencilla y tranquila lejos de la intensidad de las grandes ciudades definen el carácter jovial y amable de nuestro montuvio.

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Niels Olsen tuvo una vida muy parecida a esta mientras crecía en la hacienda La Danesa ubicada a las afueras de Bucay en la provincia del Guayas. Esta hacienda productiva funciona desde hace más de 140 años, sin embargo ahora gracias a su iniciativa se ha convertido en un destino visitado por turistas locales y extranjeros que se sienten atraídos por esta experiencia y que llegan a la hacienda en bus, en carro e incluso en tren, atravesando hectáreas y más hectáreas de caña de azúcar que endulzan el aire hasta llegar al perfecto bosque de teca que nos da la bienvenida a la propiedad.


El desayuno es un ejemplo de que este lugar es algo especial. Te lo preparan con los huevos que tu mismo recoges en el gallinero y con la leche para el café que ordeñas con tus propias manos, todo al aire libre con aroma a campo. El sabor de esta vida tan sencilla trasciende el paladar y lo orgánico en esta hacienda es parte de su historia, mucho más antigua que la tendencia que se vive en estos días.

Recorrer la hacienda guiado por el propio Niels o perderte en una larga cabalgata grupal por los bosques de teca, desaparecen cualquier señal de estrés que hayas traído contigo. En la plantación de cacao, además de poder producir chocolate de forma artesanal, conoces la historia de esta fruta que ha sido de suma relevancia para el progreso económico de la costa y de todo el Ecuador. Después de todo nuestro país posee el mejor cacao del mundo.

La interpretación montubia es otra de sus actividades educativas. La alegría y emoción con la que los “actores” representan a los personajes no es solo algo que vemos en esta obra. A lo largo de nuestro recorrido por la hacienda la calidez de su personal ha sido un factor común, y es que en su totalidad este equipo de trabajo proviene de las comunidades aledañas. La sangre montuvia corre por sus venas y es cálida como el clima de la costa ecuatoriana.


Luego de un pedacito de historia, y de un original y delicioso almuerzo campesino gourmet, nada como refrescarse y cruzar flotando en boya el río que atraviesa los bosques de la hacienda; o un paseo en bicicleta para explorar y conocer los animales de la granja o realizar avistamiento de aves.

Resulta impresionante pensar que lo que para el ser humano “común” es tan atractivo, para la gente del campo es cosa de todos los días. Ahora se nos hace fácil entender el por qué la literatura de nuestro escritor José de la Cuadra, considerado el mejor exponente del realismo mágico del Ecuador, se inspira en la temática montuvia. Seguro que si el escritor hubiese visitado esta hacienda, su novela de los Sangurimas sería una mucho más feliz.