The River People Experience (Tena / Archidona, Ecuadorian Rainforest)

En nuestro primer reportaje para Roadtripecuador nos dirigimos a la Amazonía emocionados por descubrir una nueva experiencia en sus ríos correntosos y abundante selva. Nuestro destino: la ciudad de “San Juan de los dos ríos de Tena”, el lugar con mas ríos x m2 del mundo. Allá nos encontraríamos con “La gente del Río” (River People), los anfitriones de nuestra aventura.

Nuestro viaje empezó en el camino: un maravilloso break en Huigra, pueblo tranquilo de gente amable, lindos paisajes, y un arroz con menestra (de arvejas) y pollo asado hecho con amor. La gastronomía es una parte fundamental de los roadtrips, y le recomendamos a todo el que pase por este lugar que se detenga a conocerlo.

Luego de esta parada continuamos nuestro viaje a través de cambios de clima; de montaña y neblina, hasta la selva y su densa vegetación. En un solo día recorrimos mundos completamente distintos, lo que en otro lugar experimentarías en una semana.

Arribamos en la noche a nuestro lugar de destino. Acá nos esperaban habitaciones a la orilla del río Tena, río que fluye eternamente. La emoción y el estruendo del río dificultaban el sueño, y descansar era de suma importancia para el día que nos esperaba. Al levantarnos, el río y su voz seguían presentes, es una fuente de energía que parece inagotable.

En la mañana pudimos darnos el tiempo de conocer a la gente de River People. Describirlos como una organización o agencia turística se queda muy corto para lo que ellos han logrado. River People empezó con el sueño de una familia (la familia Dent), y durante más de 15 años han logrado mantener su escencia.

Uno de sus integrantes (pero con otro apellido) es Gabriel Garbín, guía argentino nacido en las montañas de Mendoza, donde se comenzó a relacionar con la aventura como guía de montaña y escalada.

Él nos cuenta cómo por casualidad se inició como guía de kayak y rafting. “Me invitaron a un viaje de rafting clase IV (Nivel Avanzado) en el río Mendoza (Argentina) con un equipo de rugby. El trip leader me delegó un grupo sin saber que yo aún no era guía oficial, sin embargo decidí aceptarlo. Ese viaje fue muy divertido y al finalizarlo incluso me pagaron como guía”.

Desde aquel entonces Gabriel empezó a viajar y tomar cursos, hasta que el rafting se convirtió en su estilo de vida. “Los ríos para mi han sido un puente para muchas cosas, gracias a ellos he conocido lugares espectaculares y he hecho muchos amigos”. Es imposible imaginarlo a Gabriel sentado detrás de un escritorio. “A mí me gustan los cambios y el río representa eso ya que siempre es distinto mientras fluye. Es la conexión entre los pueblos, la comunicación; son diversión, emoción, alegría, confianza, desafío...”

Una vez que terminamos de conocer a todo el equipo, nos llegó el turno de conocer la selva. Junto a ella tendríamos que convivir los siguientes días.

Recorrerla a pie nos ayudó a entrar en ambiente. Una caminata por la selva es suficiente para cansar el cuerpo y energizar el alma.


La textura de la vegetación que nos rodeaba, los olores de la naturaleza, el aire caliente que entraba en nuestros pulmones con cada respiro y las miles de gotas de sudor que nos resbalan por la piel. Aquí en la selva nuestros sentidos se vuelven más sensibles, al punto que hasta el mínimo cambio en la temperatura se puede sentir.

Mientras la caminata avanzaba poco a poco el sonido de una cascada nos hizo apresurar la marcha. El rocío empezaba a refrescarnos y hasta el olor del agua fría se volvía perceptible y cada vez más presente hasta que encontramos, como salido de una película, el oasis en la mitad del desierto, solo que en este caso eran las cascadas en la mitad de la selva.

Chorros de agua blanca caían estrepitosamente entre las rocas formando lagunas cristalinas. Esta agua divina proveniente de la cordillera de los Andes eran el energizante natural que nuestra expedición necesitaba para continuar.

También nos sumergimos en la profundidad de las cavernas, exponiéndonos a la sensación de encierro que se hacía visible con tan solo un par de velas. De repente el agua se sumaba a la exploración y en medio de la oscuridad nos encontrábamos sumergidos hasta el cuello. Por suerte al final del túnel nos esperaba la luz que nos guiaría de vuelta a la selva.


Luego sería el turno de navegar los ríos. Así como las personas, no existen dos ríos iguales. “En cada río y cada día uno siente cosas diferentes ya que son muchos los factores que influyen en la experiencia. Las lluvias, el clima, el nivel del río, incluso los tripulantes hacen que todos los días sean distintos” nos cuenta Gabriel.

Para él no hay nada más divertido que las expediciones de más de varios días “acampas en la selva y debes llevar en los botes todo lo necesario para sobrevivir”. Sin importar cuántas expediciones haya realizado antes, en cada viaje se siente un turista más. La inmensidad de la selva, la biodiversidad y los paisajes que te encuentras te hacen sentir diminuto. Todo es impresionante: los animales, las plantas, los cañones, las cascadas, hasta las mariposas son dignas de admiración.

Pero es en la energía de los ríos donde se encontraba el condumio de nuestra aventura. Son tan imponentes que es imposible no dudar un par de veces en treparte al viaje. Solo las palabras de tus guías te pueden dar la confianza necesaria para seguir adelante. “Cuando yo me aproximo a un rápido me concentro en hacer mi trabajo lo más seguro posible. Muchos confunden adrenalina y energía con el riesgo y el peligro. En el río la adrenalina siempre está presente, pero los riesgos disminuyen con la experiencia”. Se nota que los guías saben lo que hacen y Gabriel no es la excepción. “Los cursos y el entrenamiento, los equipos en buenas condiciones, todo este da un equilibrio que nos permite practicar un deporte de alto riesgo de forma segura y divertida”.

Y sin importar las precauciones que tomes o las palabras de tus guías, lanzarse por un río es una locura, adrenalina pura. Los segundos se vuelven horas mientras el kayak se aproxima lentamente a los rápidos ¡Son una tortura! Y cuando al fin llegas, los pensamientos desaparecen y tu cuerpo se convierte en una máquina de reflejos guiados únicamente por las órdenes del guía.


En tan solo un par de días pudimos entender el motivo por el cuál el árbol familiar de River People plantó sus raíces al pie de estos ríos ¿Quién se iría de un lugar así, donde los niños crecen y juegan felices y tranquilos en sus riberas?

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“Es demasiado tiempo el que la gente de la ciudad le dedica a lo externo y no a lo interno, osea a uno mismo. Llama a tus amigos, a tu novia, a tu papá o a tu mamá, a quien sea, y ven a hacer alguna actividad en el río; va a cambiar tu estado de ánimo y el de todos los demás”. Cuando Gabriel habla del río se nota que en él fluye su energía. Se siente afortunado de poder vivir de lo que ama. “Muchas veces la gente dice ‘es que no tengo tiempo’. Yo gracias a que hago lo que amo en el presente es que me sobra tiempo para todo lo demás”.


Tena, su selva y sus ríos, es un lugar que debes experimentar si vienes a Ecuador. La vibra de la ciudad es increíble, y si pones el destino de tu aventura en manos de la gente de River People, será inolvidable. Ellos son anfitriones de lujo y su experiencia en cuanto a ríos y selva se trata, es excepcional.