Anatomía de un norte

Roadtripecuador es una idea que nació hace muchos años y hoy, con el lanzamiento de esta primera edición, se ha materializado en una revista digital donde recorremos los atractivos de nuestro país.

Al ser esta la primera columna del editor decidí escribir sobre algo que para mí es muy especial y que este país tiene por montones: las olas. Fue así como encontré una similitud en la expectativa que existe entre el lanzamiento de un proyecto, y la llegada de un oleaje. Los días previos son de mucho nerviosismo e ilusión, y al igual que con las olas, es imposible predecir lo que ocurrirá cuando llegue el día.

Por suerte fuimos bendecidos las mejores olas de la temporada, y ahora esperamos que este proyecto que tanto queremos reviente tan fuerte como lo hizo el oleaje que documentamos.


7 días antes de la llegada del oleaje:

Está amaneciendo en Hawaii y un oleaje de dirección Noroeste está pegando con máxima fuerza sus costas. Lugares como Pipeline y Sunset Beach están pasados; las olas marcan entre 3 y 4 veces overhead (20-25 pies). Los lugares para surfear son Waimea Bay y Jaws, lugares conocidos de olas grandes que tienen una capacidad de aguantar mejor los oleajes de magnitud.

Una vez que un oleaje así llega a las costas de Hawaii, le toma aproximadamente 7 días en llegar a las costas de Ecuador.

2 días antes:

El oleaje podría empezar a aparecer el día de mañana. El mismo oleaje del norte que golpeó las costas de Hawaii arribó también a California hace un par de días y ya es considerado como el mejor oleaje del invierno.

Olas como Mavericks se han corrido gigantes y la expectativa por lo que este oleaje provocará en las costas de Ecuador va en aumento.

1 día antes:

Ya se pueden observar los primeros indicios del oleaje. En playas donde usualmente la gente se baña con tranquilidad, han empezado a aperecer olas de tamaño considerable.

Bodyboarders han llegado por montones a Chipipe (conocida como Chi-pipeline), la playa más visitada por turistas en temporada de playa. Acá se forma lo que se conoce en inglés como un “Novelty Wave”, una ola que choca contra el espigón del Yacht Club y que a medio camino muta en un pequeño monstruo tubular.

EL día del oleaje:

El swell se ha terminado de llenar y efectivamente es uno de los más grandes en golpear la costa en varios años.

En el barco, uno de los spots más concurridos de la zona, ya hay 15 personas, sin embargo bastantes bombas pasan solitarias.

Y a solo 15 minutos en carro en Chuyuipe hay como 15 olas distintas y una sola persona.

En el castillo dos surfistas disfrutan las olas sin siquiera ver el oro que revienta un poco más allá. Cuando entran los nortes, entran olas por todos lados.

Un poco más al norte se encuentra Capaes. Otro amplio campo de juego que tiene espacio para todo el mundo. Una izquierda larga y suave cuando pequeña, rápida y tubular cuando revienta grande atrás (como el día de hoy).

Avanzamos un poco más y llegamos a la playa de Coito, un reefbreak con solo dos personas en el agua que botaba picos perfectos por todos lados. Cuando se pone así uno ya no sabe ni para donde remar.

El recorrido termina por la escalera, una ola semi-escondida en la mitad de punta blanca. Era la epítome de un oleaje perfecto. Una sola persona en el agua, con infinitas olas para él solo.


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